¿Qué significa ser creado a imagen de Dios?

Todos sabemos que “Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó” (Génesis 1:27). Estas palabras han producido un sinfín de comentarios a lo largo de los siglos. Claramente, no hemos sido creados a imagen física de Dios, debido a que el judaísmo sostiene firmemente que Dios no tiene apariencia física. Entonces, ¿qué significa ser creado a imagen de Dios? ¿Acaso el texto hebreo nos ayuda con ésto?

El carácter sagrado de la vida humana
Después del diluvio, Dios hizo un pacto incondicional con Noé y sus descendientes. Este pacto fue muy significativo. No sólo se estableció por primera vez el carácter sagrado de la vida humana, sino que se basó claramente en el hecho de que Dios creó al hombre a imagen suya. Por lo tanto, derramar la sangre de otro hombre (Génesis 9:6) no sólo muestra menosprecio por el hombre, sino que también menosprecio por Dios.

¿Es la imagen o la sombra de Dios?
La palabra “imagen” en hebreo, צֶלֶם (tzelem), es un bello ejemplo de cómo funciona el hebreo, el cual es un idioma con raíces. La palabra צֶלֶם se relaciona con la palabra “sombra” en hebreo: צֵל (tzel). Una sombra es una imagen imperfecta que se asemeja a la cosa real que proyecta. La “imagen de Dios”, tzelem Elohim, también puede ser entendida, por lo tanto, como tzel Elohim, “sombra de Dios”, en el sentido en que es una copia imperfecta de la imagen real perfecta.

El poder iluminador del conocimiento
Ahora comprendemos exactamente qué significa ser creado “a imagen de Dios”. A pesar de que la naturaleza del hombre es diferente a la de Dios, el hombre es capaz de asemejarse a las acciones de Dios: Su amor, Su misericordia, Su justicia. La Biblia Hebrea nos entrega un conocimiento poderoso de las historias que todos conocemos y amamos.

Fuente: Israel Biblical Studies

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Un comentario

  1. Muy buena explicacion!…. El siguiente extracto, tomado del libro titulado “La Completa Enciclopedia De La Sagrada Fe Del Judeoislanismo”, especifica en detalle en que consiste esa imagen de Dios en el hombre ….

    … La Torah (Escritura Hebrea) enseña que, Adonai Yah (El Creador) lo hizo todo bueno. Pero también enseña que, luego de haber creado al hombre, Yah reconoció que “no era bueno que el hombre estuviese solo” (Gen 2:18). La realidad es que, si el hombre estaba solo, ¡el causante de ello no era otro sino El Creador! Es decir, el relato de la Creación muestra que (si nos atreviésemos a decir tal cosa) el Creador hizo “cosas buenas”, pero también hizo cosas “no tan buenas”. ¿Que hizo Yah con aquello que “no era tan bueno”? Pues que procedió a reconocerlo de inmediato (por iniciativa propia, y sin necesidad de que alguien tuviese que convencerlo). Entonces, luego de reconocer aquello que “no era tan bueno”, el Creador procedió a “rectificarlo” (a, por así decirlo, “enderezar lo torcido”). En el caso de Adam, esa “rectificación” consistió en proveer al hombre de comunión y armonía con otro ser humano (con “Hava”, o “Eva”).
    Como si lo anterior no fuese ya “difícil de tragar”, la Torah también enseña que Yah (bendito sea) creo al hombre “a su imagen y semejanza” (Gen. 1:26). ¿Que significan estas palabras? Pues que, así como Dios hizo cosas buenas, y cosas no tan buenas, de ese mismo modo el hombre (creado a imagen y semejanza de su Dios) puede también escoger entre hacer “cosas buenas”, y hacer “cosas no tan buenas”. Pero también significa que, así como el Creador pudo reconocer (y enmendar) aquello que “no era tan bueno” (proveyendo al hombre comunión y armonía con su prójimo); de ese mismo modo el hombre puede reconocer y enmendar sus errores, entablando una relación de comunión y armonía con su prójimo.
    El anterior relato también nos muestra que, si bien es loable hacer “solo lo bueno”, es aún mejor cuando, luego de haber hecho lo que “no es tan bueno”, tenemos suficiente humildad como para (por iniciativa propia) reconocer nuestro error, y proceder a “enderezar” lo que hemos “torcido” (nuestra relación con el prójimo, sin importar si ese prójimo es el Creador, nuestros semejantes, o nosotros mismos).
    La anterior verdad, está confirmada en el siguiente Midrash Hebreo (Berachot 34b): “En el (sublime) lugar donde está de pie el penitente (entiéndase, aquel que ha reconocido su error, y procedido a enmendarlo), no puede pararse ni siquiera el que es perfectamente justo”.
    En resumen, si la Torah enseña que el hombre fue creado a imagen y semejanza de su Dios, es porque el Creador (bendito sea) anhela que el hombre obre de la misma forma que obró su Creador (durante el proceso de la creación del hombre): Es decir, que escoja hacer lo bueno; y que, cuando no lo haga, tenga la humildad y la honestidad de reconocerlo, confesando su error, y procediendo a rectificarlo. Esto es lo que al presente conocemos como «Teshuvah»; palabra Hebrea que significa “volver al camino recto” (“arrepentimiento sincero”, o “confesión y conversión”).

    Bendiciones!!

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